Cuando se habla de reforma del Estado, normalmente pensamos en crear nuevas instituciones, aprobar nuevas leyes o implementar nuevos sistemas. Pero reformar también significa preguntarnos si todas las estructuras que hoy existen siguen siendo necesarias o si algunas pueden integrarse para reducir burocracia, evitar duplicidades administrativas y utilizar mejor los recursos públicos.
Un caso que merece ser revisado es el Callao.
La Provincia Constitucional del Callao tiene una característica particular dentro de la organización territorial del Perú: constituye una sola provincia y está conformada por siete distritos. Sin embargo, sobre ese mismo ámbito territorial funcionan tanto el Gobierno Regional del Callao como la Municipalidad Provincial del Callao, además de las municipalidades distritales.
Esto significa mantener dos estructuras políticas y administrativas importantes: por un lado, un gobernador regional, vicegobernador, Consejo Regional, gerencias y órganos administrativos regionales; y, por otro, un alcalde provincial, Concejo Municipal, gerencias y toda la estructura correspondiente al gobierno local provincial.
La pregunta es sencilla:
¿necesita el Callao mantener ambas estructuras o sería posible que una sola institución ejerza las competencias provinciales y regionales?
El Callao es diferente a las demás regiones
En gran parte del país, un gobierno regional administra un departamento conformado por varias provincias. Su existencia responde, entre otras razones, a la necesidad de planificar y gestionar políticas públicas sobre un territorio que comprende distintas jurisdicciones provinciales.
El Callao presenta una realidad distinta: existe una sola Provincia Constitucional, integrada por siete distritos.
Por ello, considero razonable estudiar una reforma mediante la cual el Gobierno Regional del Callao deje de existir como estructura independiente y sus competencias sean asumidas por la Municipalidad Provincial del Callao, que pasaría a tener un régimen especial.
Las funciones regionales no desaparecerían.
Lo que desaparecería sería una estructura institucional independiente para ejercerlas.
Lima demuestra que existe otra forma de organizarse
Esta propuesta no sería completamente ajena al ordenamiento peruano.
La Municipalidad Metropolitana de Lima tiene un régimen especial y ejerce también competencias y funciones de nivel regional dentro de su jurisdicción.
Es decir, nuestro propio sistema de descentralización reconoce que determinados territorios pueden requerir una organización distinta.
Si Lima puede contar con una municipalidad que ejerza competencias locales y regionales, resulta razonable preguntarnos por qué el Callao, que además constituye una sola provincia, necesita mantener separadamente un Gobierno Regional y una Municipalidad Provincial.
La alternativa sería establecer una Municipalidad Provincial del Callao con régimen especial, que ejerza tanto las competencias municipales que ya posee como las competencias regionales que actualmente corresponden al Gobierno Regional.
Menos estructuras administrativas, menor gasto corriente
El principal argumento de esta reforma es económico y administrativo.
Mantener dos instituciones implica sostener dos estructuras de alta dirección y múltiples órganos de administración, asesoramiento y apoyo: recursos humanos, logística, tecnologías de información, comunicaciones, asesoría jurídica, planeamiento, oficinas, vehículos, servicios y otros gastos necesarios para que cada entidad funcione.
Integrarlas permitiría revisar cuáles de esas áreas realmente necesitan mantenerse y cuáles pueden fusionarse.
No se trata de eliminar hospitales, colegios, proyectos de infraestructura ni servicios públicos. Tampoco significa reducir necesariamente los recursos destinados al Callao.
Se trata de algo diferente:
reducir el gasto que demanda mantener dos estructuras político-administrativas cuando una sola institución podría asumir ambos niveles de competencias.
Los recursos ahorrados podrían destinarse a servicios que beneficien directamente a la población.
Una sola conducción para tomar mejores decisiones
La reforma no tendría únicamente un beneficio económico. También podría mejorar de manera importante la gobernabilidad del Callao.
Actualmente pueden coexistir un gobernador regional y un alcalde provincial con prioridades distintas, visiones diferentes sobre el desarrollo del territorio e incluso pertenecientes a agrupaciones políticas enfrentadas. Cuando no existe una adecuada coordinación entre ambas autoridades, pueden aparecer retrasos, decisiones contradictorias o dificultades para ejecutar una agenda común.
En esos casos, quien termina perjudicado no es una autoridad ni un partido político.
Es el propio Callao.
Una sola autoridad con competencias regionales y provinciales permitiría establecer una visión común para toda la Provincia Constitucional, reducir conflictos institucionales y facilitar la toma de decisiones sobre infraestructura, transporte, desarrollo urbano, inversión pública y otros asuntos que requieren planificación integral.
También permitiría una mayor claridad frente al ciudadano. Si la gestión funciona bien, sabremos quién es responsable. Y si funciona mal, también.
El Callao no necesita dos centros de conducción política sobre un mismo territorio; necesita una sola autoridad con competencias claras y responsabilidad directa por los resultados.
Una sola planificación para toda la Provincia Constitucional
Con un régimen especial, la Municipalidad Provincial del Callao podría asumir simultáneamente la planificación regional y provincial, mientras que las municipalidades distritales continuarían ejerciendo sus competencias propias.
Esto permitiría desarrollar una sola visión territorial para todo el Callao, evitando que dos instituciones diferentes diseñen políticas, proyectos y prioridades sobre el mismo ámbito general sin una conducción común.
La integración también podría simplificar procedimientos, reducir tiempos de coordinación y facilitar la ejecución de inversiones.
No significa que todas las decisiones deban concentrarse en una sola oficina. Las municipalidades distritales continuarían siendo fundamentales para atender las necesidades locales.
Lo que se propone es eliminar un nivel político-administrativo adicional que, por las características particulares del Callao, puede ser integrado en la Municipalidad Provincial.
No significa eliminar la descentralización
Esta propuesta no pretende devolver competencias al Gobierno Nacional.
Las funciones regionales seguirían ejerciéndose en el Callao y los recursos correspondientes continuarían destinados a su población.
Lo que cambiaría sería la institución encargada de ejercer esas competencias.
Por tanto, no se trata de centralizar nuevamente el Estado, sino de simplificar la descentralización.
Tener más organismos no significa necesariamente estar más descentralizados. Una buena descentralización debe buscar que las decisiones estén cerca del ciudadano, pero también que exista claridad sobre quién decide, quién ejecuta y quién responde por los resultados.
Primero debemos saber cuánto cuesta mantener dos estructuras
Antes de aplicar una reforma de esta naturaleza debería realizarse un estudio económico y administrativo serio.
Necesitamos conocer cuánto cuesta anualmente mantener la estructura administrativa del Gobierno Regional del Callao, cuánto corresponde al gasto operativo de la Municipalidad Provincial y qué parte de esos costos podría eliminarse o integrarse.
El análisis debe separar claramente el gasto destinado directamente a servicios públicos del gasto necesario para sostener las propias estructuras institucionales.
No se trata de quitar recursos al Callao.
Se trata de preguntarnos:
¿cuánto podemos ahorrar en administración para utilizar más recursos en seguridad, infraestructura, educación, salud y mejores servicios para los propios chalacos?
Si el ahorro es significativo y las competencias pueden integrarse sin afectar la prestación de servicios, la reforma tendría una justificación económica y administrativa importante.
Reformar el Estado también significa simplificarlo
Durante años hemos asociado la reforma del Estado con crear nuevos organismos, oficinas, programas y estructuras.
Pero una verdadera reforma también debe analizar lo que ya existe y preguntarse si todavía tiene sentido mantenerlo exactamente de la misma manera.
El Callao es un buen caso para iniciar esa discusión. Tenemos una Provincia Constitucional conformada por siete distritos, una Municipalidad Provincial y, adicionalmente, un Gobierno Regional actuando sobre el mismo ámbito territorial general.
La experiencia de Lima demuestra que es posible establecer un régimen especial en el cual una municipalidad ejerza también funciones de nivel regional.
Por ello, propongo estudiar una reforma constitucional y legal que permita que la Municipalidad Provincial del Callao asuma las competencias del Gobierno Regional del Callao y se convierta en una municipalidad con régimen especial.
Las municipalidades distritales continuarían existiendo.
Las competencias regionales continuarían existiendo.
Los recursos para salud, educación, infraestructura y demás servicios continuarían correspondiendo al Callao.
Lo que dejaría de existir sería una estructura política y administrativa separada que puede ser integrada en una institución que ya administra la misma Provincia Constitucional.
El resultado debería ser un Estado más sencillo: una sola conducción política para el ámbito provincial y regional, menos estructuras administrativas, menor gasto corriente, mayor claridad en la toma de decisiones y más recursos destinados directamente a la población.
Reformar el Estado no siempre significa crear algo nuevo.
A veces significa reconocer que dos estructuras pueden convertirse en una sola y funcionar mejor, con menos burocracia, mejores decisiones y un uso más eficiente de los recursos públicos.
Miguel Angel Espinoza Torres

Deja un comentario